Creando Dioses pt. 2

Han pasado casi doscientos años desde que el estafador y ocultista José Smith, fundador y profeta de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, publicó el Libro de Mormón. La supuesta traducción de un texto antiguo en un idioma que nunca existió, en placas de oro que nadie jamás vio, sobre una historia que nunca sucedió, y una raza de gente que nunca vivió. Hasta la fecha, ningún científico, historiador, o arqueólogo, que no sea mormón, ha validado absolutamente nada de lo que escribió Smith. Así como tampoco ninguna de sus profecías se han cumplido. Aun así, hoy hay más de 17 millones de mormones en todo el mundo.

A primera vista, parece ser una más de las muchas denominaciones del protestantismo. Se promueve como una religión que busca dar testimonio de la divinidad de Jesucristo y su plan de salvación a través del evangelio. Los mormones leen la Biblia como lo hacen muchos cristianos y la consideran la palabra de Dios. Sin embargo, también creen que el Libro de Mormón es la palabra de Dios. Consideran que la iglesia es verdadera porque el Libro de Mormón es la verdad, a pesar de que contradice la Biblia. Por ejemplo, enseñan que Dios, Cristo, y el Espíritu Santo son tres personas diferentes, y cada uno tiene su propio cuerpo, a diferencia de las iglesias protestantes y la iglesia Católica, todas las cuales creen que Dios, Hijo, y Espíritu Santo son tres en uno.

Otra enseñanza es Dios eligió profetas para predicar la verdad e instruir a la gente sobre lo que debe de hacer para volver a Su presencia. El primer profeta fue Adán, pero el pueblo se volvió apóstata y pasaron tiempos de oscuridad hasta que Dios llamó nuevamente a un profeta. Entre ellos estaban Noé, Abraham, Moisés, etc. El último profeta de la antigüedad fue Jesucristo y no fue hasta que Dios llamó a José Smith que la verdad volvió a la tierra. También enseño que hay tres niveles celestiales que son, la Telestial, la Terrestre y la Celestial, siendo el último el nivel más alto. Todos los seres humanos pueden ir al cielo, pero el nivel alcanzado depende de la conducta durante la vida y las lecciones aprendidas. Hasta los malvados pueden ir al cielo después de pasar un tiempo en prisión espiritual, pero no pueden llegar hasta el reino Celestial.

Lo más impactante del mormonismo es lo que el público en general no conoce. De hecho, la mayoría de los mormones tampoco saben todo sobre su propia religión. En el mormonismo, hay una gran diferencia entre Iglesia y Templo. La Iglesia es un lugar de culto al que pueden asistir mormones y no mormones. El Templo, en cambio, es considerado el lugar más sagrado de la Tierra, la Casa de Dios, a la que sólo pueden entrar mormones dignos. Es decir, aquellos que siguen las doctrinas y convenios de los Santos de los Últimos Días, así como las reglas y restricciones que se imponen. Como por ejemplo, no tomar bebidas con cafeína, ni alcohol, vestir de manera correcta y con modestia, mantener la castidad, y aun después de casados, abstenerse de ciertas prácticas sexuales, entre otras cosas.

A todos los mormones se les enseña que su mayor deseo y aspiración debe ser entrar al Templo. Para eso, requieren ser recomendados como personas dignas. Luego, deben ser entrevistados por el Obispo quien les hace preguntas acerca de sus comportamientos, sus creencias, y su vida sexual. Si el Obispo los aprueba, reciben un pase para tomar la Investidura del Templo. Los niños pueden iniciar las entrevistas desde los doce años, pero la Investidura sólo la pueden realizar los adultos, y los jóvenes que estan por ir a su servicio misionero, o se van a casar. Hay clases preparatorias para la Investidura, sin embargo, son vagas y no revelan nada de lo que sucede durante la ceremonia.

En 1980, William Schnoebelen y su esposa se convirtieron al mormonismo. Un año después, tomaron la Investidura del Templo. Ellos tenían, sin duda, una expectativa muy diferente a la mayoría de la gente. Ambos eran practicantes de lo oculto, pero Schnoebelen en particular tenía una larga trayectoria en las artes oscuras. Fue sacerdote Wicca, miembro de la Iglesia de Satanás, y asistió a misas negras. Fue masón en los ritos York y Escocés, así como masón en los ritos Memphis y Misraim que incorporan elementos de la antigua religión egipcia. También fue miembro de la Ordo Templi Orientis (OTO), una sociedad secreta de magia ocultista y hermética. Su decisión de unirse a la iglesia mormona se debió a que le habían dicho que en el Templo se enseñaba alta ciencia oculta.

En 1987, Schnoebelen publicó un librito titulado, José Smith y el Templo de la Perdición, en el cual escribió, las doctrinas más bizarras y distintivas se revelan en la ceremonia del templo. Para entonces, él y su esposa ya se habían convertido al cristianismo y abandonado por completo todo lo oculto y el mormonismo también. Con su conocimiento sobre lo oculto y experiencia en sociedades secretas, su descripción de la ceremonia del templo deja en claro que el mormonismo no es una religión cristiana. Sin embargo, esto es generalmente desconocido para la mayoría de los feligreses mormones.

La Investidura del Templo es una ceremonia secreta. Nadie, excepto aquellos que han sido investidos, tiene conocimiento alguno de lo que sucede en el templo, y no les es permitido hablar de ello con nadie, ni siquiera con los cónyuges o hijos. Cuando entran al templo, hombres y mujeres son llevados a vestidores separados. Ambos son ungidos y son cubiertos por una fina sabana blanca al que llaman escudo. Según Schnoebelen, es similar a la iniciación en la brujeria, pero el escudo es negro. Solo en los grados más altos de magia se usa el blanco. Luego son ungidos con aceite, y los hombres son ordenados en el Sacerdocio de Melquisedec.

Símbolo del Sacerdocio
Melquisedek

En la Biblia, Melquisedec, cuyo nombre significa Rey de Justicia, era el rey de lo que más tarde sería Jerusalén, y un sacerdote del Dios Altísimo que bendijo a Abraham. En el cristianismo, el único otro rey justo era Jesucristo. Sin embargo, en 1836, José Smith declaró que el Sacerdocio de Melquisedec había sido restaurado y, como orden más elevada del sacerdocio, poseía las llaves de todas las bendiciones espirituales de la Iglesia. En la masonería de Rito Escocés, establecido cien años antes que la Iglesia de Mormón, los hombres también son ungidos para el sacerdocio de Melquisedec como símbolo de autoridad espiritual, trascendencia y sabiduría eterna. En otras palabras, es el camino gnóstico de iluminación para llegar a la divinidad.

Luego de la uncion, sigue la entrega del vestimento del templo, una prendacon símbolos masónicos que los mormones nunca deben quitar, sin excepción, para que puedan estar protegidos. Para los mormones, el vestimento del templo tiene su origen en las pieles que cubrieron a Adán y Eva cuando cayeron. También reciben un delantal verde que representa las hojas de la higuera con que se taparon cuando descubrieron su desnudez. También los masones usan delantal. La primera mención del delantal fue cuando Melquisedec comenzó el sacerdocio y lo usó como insignia de autoridad religiosa. De manera que, tanto los masones como los mormones los usan para apropiarse de la autoridad sacerdotal para sus oficios.

Después reciben su nuevo nombre, con el que Jesús los llamará en la Primera Resurrección. Los hombres jamás deben revelar su nombre, pero la mujer si debe decírle su nombre a su esposo para que la llame de la muerte. Al conocer el nombre de su mujer, el hombre mágicamente posee su espíritu. Por eso las mujeres mormonas deben ser esposas obedientes porque su lugar en el cielo depende de ello. Esta práctica de dar un nuevo nombre es común en las iniciaciones. En aquelarres, grupos mágicos y cultos, el nuevo nombre representa una nueva identidad espiritual, y supuestamente protege el estatus y el poder adquirido. Pero si se mira desde una perspectiva psicológica, es una forma de despersonalización y aislamiento del resto del mundo.

Lo que sigue es la Recreación del Génesis, una dramatización lúgubre de la creación y caída de Adán y Eva. Satanás también es representado divulgando que, en el pasado, Dios fue obligado a comer la fruta prohibida en un jardín similar para alcanzar la divinidad. Durante la dramatización, también se les enseña la verdadera oración, así como saludos de mano que deben aprender, ya que serán necesarias para entrar al cielo. Luego, los participantes forman un circulo alternando hombres con mujeres, tomándose de las manos usando el Saludo Patriarcal, el saludo más importante. Es el momento en que las mujeres deben cubrirse con el velo. Indica Schnoebelen que, el círculo, los saludos de mano, y la alternación de hombres y mujeres es muy similar a los rituales Wicca.

Cubrir la cara de la mujer con un velo tambien es significativo. Representa a Isis, la diosa egipcia de la brujería. Ningun hombre puede ver a Isis sin velo y vivir. Isis es la guardiana de los misterios de la oscuridad que deben ser ocultos de los que no practican la brujería. Verla es demasiado terrorífico y los secretos tan terribles, que pocos logran pasar a la triada supernal del árbol de la vida cabalística para alcanzar la divinidad. La Isis velada es la consorte de Lucifer. El libro Isis Sin Velo, de la satánica Helena Petrovna Blavatsky, escrito en 1877, es considerada como una llave maestra para los misterios de la ciencia y las teologías antiguas y modernas.

En el último acto de la ceremonia, uno por uno, cada persona es llamada a repetir una oración. Se paran ante el velo del templo, una larga cortina blanca, donde un hombre al otro lado del velo extiende su mano y pide al participante que demuestre que ha aprendido los saludos de mano, terminando con el Saludo Patriarcal. Entonces, son pasados a un cuarto en el cual todo es blanco, representando el nivel celestial del cielo, para reflexionar por algunos minutos. Esta es la única oportunidad que hay para hacer preguntas sobre la ceremonia, ya que después no es permitido hablar de la ceremonia con nadie bajo pena de muerte. Durante la ceremonia, los envestidos repiten un juramento en el cual acceden a ser decapitados y desentrañados si revelan los secretos del templo.

En la ceremonia matrimonial, o sellamiento, hay ritos semejantes, Schnoebelen contó que él y su esposa primero se abrazaron a través del velo del templo. Luego, se tomaron de las manos usando el saludo correcto y se dieron el abrazo de cinco puntos de hermandad o comunión. Esto es, pie con pie, rodilla con rodilla, pecho a pecho, mano en la espalda, y labios a oido. Schnoebelen señaló que en la masonería de Logia Azul, el venerable maestro pronuncia la palabra Mahabone, pero en el mormonismo se da el verdadero nombre del sacerdocio de Melquisedec.

La mayoría de los mormones no conocen el significado de estos rituales. Además, muchos de los que abandonaron la iglesia dicen que se sintieron incómodos y confundidos durante la ceremonia. Se cree que solo el 25% de todos los mormones entran al templo, y la mayoría de ellos nunca regresan. Del resto, sólo el 6% asiste al templo con regularidad. Muchos expresan su falta de comprensión del propósito de la Investidura del Templo aun después de muchos años en la iglesia. Nunca se dan explicaciones más profundas, pero se les dice que es necesario para entrar al cielo Celestial. En realidad, lo que se ha contado aquí sombre la envestidura es sólo un resumen breve. Hay mucho más detrás de la cortina.

Con el paso de los años, la ceremonia del templo se ha ido modificando. Las generaciones más jóvenes ya no tienen que hacer un juramento de silencio bajo pena de muerte. También ha habido cambios en las doctrinas que, según José Smith, nunca podrían cambiarse ni abolirse. La poligamia fue prohibida hace más de cien años, no obstante, siguen creyendo que en la vida eterna si habrá matrimonio plural – para los hombres. Las mujeres seguirán con un solo esposo. Curiosamente, pocos jóvenes saben que José Smith fue polígamo y tuvo más de treinta mujeres, algunas de las cuales eran menores de edad.  Tampoco saben que las revelaciones de José Smith fueron atraves de una piedra vidente.

Esto se debe en gran parte a la exhortación de no investigar las historias sobre el mormonismo. Cualquier crítica o refutacion acerca de la veracidad del Libro de Mormón es tachado de anti-mormonismo. Sin embargo, el internet ha hecho imposible ocultar la verdad sobre José Smith y la iglesia mormona. Entonces, no hace falta decir que estas verdades son impactantes para los mormones de todas las edades cuando las descubren. Muchos han hablado en contra de la iglesia y han divulgado los secretos de la ceremonia del templo. Si bien afirman sentirse liberados de las restricciones y la naturaleza opresiva de la iglesia, también expresan sentimientos de culpa. Especialmente aquellos que crecieron en la iglesia.

Hay mucho más que decir sobre la Iglesia Mormona, comenzando con los fundamentalistas que se separaron de los Santos de los Últimos Días para formar sus propias iglesias porque se negarban a renunciar a la poligamia. Todas dirigidas por profetas autoproclamados creyéndose los líderes de la verdadera iglesia, fieles a las enseñanzas de José Smith. Sin embargo, han causado infinitamente más daño que bien. Uno de esos profetas fundamentalistas es Warren Jeffs, que actualmente cumple cadena perpetua por al menos 70 matrimonios ilegales, abuso sexual de menores, arreglos matrimoniales de niñas menores de edad con hombres adultos, incesto y violación. Pero esa es toda otra historia.

Por las apariencias, el mormonismo es una religión atractiva, siempre y cuando se ignore su teología y doctrinas. Pero la imagen es de gente limpia, amigable y sincera, amante de Dios, y en la mayor parte, esto es cierto. Los mormones son muy abiertos y acogedores, siempre dispuestos a hablar y responder preguntas sobre Dios. Especialmente aquellos que se encuentran haciendo su labor misionero. El problema es que no tienen toda la historia, así que cuentan lo que saben, creyendo honestamente que todo es cierto. No se dan cuenta que José Smith era un charlatán, o que no era un hombre que buscaba a Dios, sino un hombre que quería ser Dios, y para eso inventó su propio reino.

Que un hombre sin educación, estafador y ocultista haya llegado a ser el máximo profeta para millones de personas es realmente increible. Ninguna de sus profecías se han cumplido, nada de lo que describió ha sido probado como cierto, y su teología no sólo contradice, sino también niega lo que está escrito en la Biblia. Quizás es porque La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días es la iglesia más publicitada del mundo. Gastan millones de dólares al año en campañas publicitarias. Hombres y mujeres jóvenes entusiasmados con su religion van de puerta en puerta extendiendo invitaciones a conocer la verdad de Jesucristo. Mientras que los ex-mormones, que se han convertido al cristianismo, advierten contra la iglesia y afirman que el Dios mormón y el Jesús mormón no son el Dios ni el Jesús de la Biblia.

El mormonismo es una secta politeísta que utiliza la Biblia y la terminología cristiana. Creen que los seres humanos pueden ser elevados a la divinidad. Creen que Dios Padre y Jesucristo eran hombres con cuerpos humanos y ambos tenían múltiples esposas. Que Jesús no nació de una virgen, sino que Dios se encarnó en un cuerpo físico para tener relaciones sexuales con María. Que Cristo tuvo hijos y José Smith fue uno de sus descendientes directos. Pero la Envestidura del Templo no es más que una ceremonia de iniciación, básicamente la misma que se practica en la masonería y la brujería. De hecho, Smith estableció la ceremonia de investidura hasta pocas semanas después de haber convertido en Maestro Masón. Si plagió gran parte de la Biblia en su Libro de Mormón, tiene sentido que también hubiera plagiado los reituales masónicos.

Cada quien debe ejercer su propio libre albedrío a la hora de decidir lo que quiere creer, pero como cosa minima, deberían investigar bien antes de elegir a quien vayan a seguir. Que una iglesia oculte la verdad o desanime a sus miembros a buscar la verdad por sí mismos, básicamente exigiendo una fe ciega, es una violación de su libre albedrío. Ni siquiera Dios mismo se impone sobre el libre albedrio del hombre. Además, si Dios puede soportar los cuestionamientos y las críticas, ¿por qué no puede hacerlo la iglesia mormona?

José Smith no fue un profeta, un mártir, ni un santo de ningún tipo. Era un hombre perturbado con una comprensión retorcida del cristianismo. Bien podría ser que haya hablado con espíritus, pero no fueron de Dios. Además, sería bueno recordar que tanto Madame Blavatsky como Aleister Crowley, la Gran Bestia 666, también hablaron con espíritus. Espíritus demoníacos. Y, por cierto, cabe mencionar que Crowley pensaba que José Smith era un genio.

Por último, ese saludo tan importante para los mormones por ser necesario para entrar al cielo, el Saludo Patriarcal, también se conoce como la Señal del Clavo. Esto es porque le causó gran dolor a Jesucristo cuando fue crucificado, y es el saludo favorito de los satanistas y los luciferinos.

La verdad nunca ha abandonado la Tierra, la gente simplemente elige ignorarla.

 

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