Los Hijos de Marx pt2

El tema del mal trae a la mente una serie que fue transmitida originalmente por la BBC hace ya algunos años. Titulada Connections, la serie exploraba los cambios tecnológicos y sus efectos en la sociedad occidental a lo largo de la historia. El presentador, historiador de la ciencia James Burke, seguía varios caminos y líneas de tiempo demostrando cómo una innovación del pasado conduce a otra, aparentemente sin relación, en el futuro. Cómo, por ejemplo, la conexión entre los comerciantes egipcios de la antigüedad y la creación de la energía nuclear en la era moderna.

La mayoría de la gente entiende bastante bien que el mundo ha pasado del punto a) al punto x). Lo que no está tan claro son todos los puntos intermedios que conectan la locura actual con el mal del pasado. ¿Quién se hubiera podido imaginar que los encargados de cuidar del rebaño y guiarlo hacia Dios al fin de cuentas terminarían llevándolos en la dirección opuesta? ¿Que, bajo el pretexto de liberar a los oprimidos, el mundo entero terminaría atado y oprimido?

En la primera parte de Los hijos de Marx, se mencionó que, después de dar conferencias en Harvard, Paulo Freire fue invitado a formar parte del Cónsul Mundial de Iglesias en Ginebra, donde vivió hasta 1980. Aunque, a primera vista, parecía una invitación extraña dado su aparente ateísmo y su filosofía marxista, era el hombre perfecto para el trabajo. Sin embargo, lo cierto es que no fue Freire quien llevó el marxismo a los siervos de Dios sino los siervos de Dios quienes llevaron a Freire al marxismo. Ambas invitaciones se extendieron gracias a la influencia del arzobispo brasileño de Olinda y Recife Hélder Câmara, Teólogo de la liberación por excelencia.

Reverenciado hoy como el santo de las américas, fue un militante radical desde el principio. Ordenado sacerdote en 1931, Câmara vistió la camisa verde, uniforme de una organización política neonazi, debajo de su sotana durante la ceremonia. Fue profesor en una universidad católica socialista que luego pasó a formar parte del Partido Comunista Brasileño. También fue un ferviente admirador a Lenin y Mao a pesar de las decenas de millones de muertes que causaron sus gobiernos, e igualmente admiraba al gobierno cubano, por lo que un periodista lo llamó Castro con sotana.

Era tan liberal que es difícil entender por qué se molestó en llamarse católico. Sus puntos de vista socialistas eran contrarios a la Biblia, el cristianismo y el dogma de la Iglesia Católica. Estaba a favor de los anticonceptivos, la concesión del divorcio y las mujeres en el sacerdocio. La suya fue, sin duda, una visión modernista impulsada por creencias políticas, no por fe. La teología de la liberación era la consolidación de dos opuestos, el marxismo y el cristianismo. Así como Nimrod una vez intentó destronar al Creador, la teoría de la liberación propone convertir a la Iglesia Católica de la Iglesia de Dios a la Iglesia del Hombre, lo que no hubiera sido posible si no fuera por el Concilio Vaticano II.

En el libro Los Jesuitas, el sacerdote y ex-jesuita Malachi Martin escribe: “…el espíritu del Vaticano II voló el techo del catolicismo romano tradicional y se proclamó el “espíritu de renovación” con su doble principio, el rechazo de lo viejo y abrazando lo nuevo.” Lo nuevo a lo que se refería era un cambio en la cosmovisión de la existencia humana. La Teoría de la Evolución de Charles Darwin, publicada en 1860, descartaba que el hombre fuera creado por Dios, lo que, para Marx y Engels, apoyaba su visión materialista de la historia humana tal como se describe en el Manifiesto Comunista, publicado en 1848.

Cabe mencionar que en octubre de 1917 inició la Revolución Rusa, colocando a Vladimir Lenin en el poder. En febrero de ese mismo año, la Virgen comenzó a aparecerse a tres niños en Fátima. En julio, solicitó específicamente la consagración de Rusia, declarando lo siguiente: ¨Si no, esparcirá sus errores por todo el mundo, provocando guerras y persecuciones a la Iglesia. Los buenos serán martirizados¨. El 13 de octubre, durante la última aparición, y nueve días antes de la revolución, cientos de personas vieron el ‘sol bailar en el cielo’. Volviendo al punto, el orden de la Sociedad de Jesús fue clave en esparcir esos errores, y de particular influencia fue Pierre Teilhard de Chardin.

Según Malachi Martin, ¨Sin el conocimiento de Pierre Teilhard de Chardin, S.J., sería muy difícil para un no jesuita comprender el tipo de cambio por el que ha pasado la Compañía de Jesús…” y, “…la distancia que ahora separa la visión jesuita tanto del ideal ignaciano como de la fe común de la Iglesia Católica Romana¨.En verdad, De Chardin merece una sección para él solo, pero por ahora permanecerá como un eslabón importante en una larga cadena de católicos, aunque en realidad no son católicos, que condujeron a los creyentes, de todas las religiones, en la dirección equivocada.

Paleontólogo, teólogo y firme creyente de la teoría de la evolución, de Chardin fue uno de los primeros eruditos católicos que intentó reconciliar la ciencia moderna con la religión. Basado en experiencias místicas, desarrolló una interpretación progresiva de la teoría de la evolución. Según él, toda la materia evoluciona y, como una con el universo, finalmente convergerá en lo que llamó el Punto Omega, donde Jesús espera. El Punto Omega es un evento futuro teorizado en el que la totalidad del universo gira en espiral hacia un punto final de unificación, y de acuerdo a de Chardin, “Nuestro deber, como hombres y mujeres, es proceder como si no existieran límites a nuestra capacidad. Somos colaboradores en la creación”. “Somos uno, después de todo, tú y yo, juntos sufrimos, juntos existimos y siempre nos recrearemos el uno al otro”.

Camarakreis (circulo de Câmara) Asociacion Civil Alemana Un Grupo Mundial fundada en 1974 en apoyo a Hélder Câmara

No es difícil ver que su cosmovisión encaja perfectamente con la visión materialista de Marx. En sus palabras, “La síntesis del ‘Dios’ cristiano en lo alto y el ‘Dios’ marxista del futuro está en el único Dios que podemos adorar en adelante en espíritu y en verdad. Quizás no sabía que el dios de Marx era Satanás, o quizás sí y no le importó. Lo que propone de Chardin no es en modo alguno una teología cristiana. Es un gnosticismo panteísta más en sintonía con las religiones orientales y anatema para el cristianismo de cualquier denominación. Descarta por completo la crucifixión y resurrección de Jesucristo como un cuento tonto.

El Papa Pío XII llamó sus obras un “pozo negro de errores” y prohibió que se diseminaran. No obstante, de Chardin continuó difundiendo su ideología de manera clandestina y, para finales de los años cincuenta, logró influir en la mayoría de los de la Sociedad de Jesús, y todavía más allá. El Concilio Vaticano II tuvo lugar entre los años 1962 y 1965. Pierre Teilhard de Chardin había muerto varios años antes, pero el espíritu de su teoría futurista de unificación seguía vigente. Las lealtades dentro de la iglesia fueron transferidas de Dios al hombre común. No debe soprender que uno de los influenciados por las locuras de Chardin fue Helder Câmara, quien a su vez influyó en otros, como Paulo Freire, cuya contribución a la educacion ha dado lugar a la condición actual del mundo.

Habiendo llegado al obispado, Câmara asistió a las cuatro sesiones del Vaticano II. Tres semanas antes del cierre participó en la redacción y firma del Pacto de las Catacumbas, un documento que inicia con lo siguiente: “Nosotros, obispos reunidos en el Concilio Vaticano II, habiendo recibido luz sobre las deficiencias de nuestra vida de pobreza según el evangelio…”. A lo largo de 13 puntos hacen juramento de renunciar en apariencia y sustancia, entre otras cosas, a la riqueza, las posesiones materiales y títulos; expresiones de prominencia o poder; invitar la participación de los fieles; y hacen un voto de transformar la iglesia de Dios en la iglesia de los pobres. Sin embargo, es quizás el punto número 10 el que deja bastante clara la verdadera naturaleza de este documento.

Haremos todo lo posible para que los responsables de nuestro gobierno y de nuestros servicios públicos decidan y pongan en aplicación las leyes, las estructuras y las instituciones sociales necesarias para la justicia, la igualdad y el desarrollo armónico y total de todo el hombre y de todos los hombres y, por este camino, para el establecimiento de un orden social distinto, nuevo, digno de hijos del hombre y de hijos de Dios.”

Es el gran reseteo espiritual enfocado en la justicia social, la inclusión, la diversidad, y la sustentabilidad que abrió la puerta al Gran Reseteo de la Agenda 2030. El plan malvado que ahora se está haciendo realidad. Parece muy apropiado que hubiera trece puntos porque trece es el número de la rebelión y la anarquía. Toma en cuenta esto que dijo Câmara ante el concilio: “Creo que el hombre creará vida artificialmente, llegará a la resurrección de los muertos”. Estas no son palabras de un hombre cristiano, pero sí de un futurista. Entre los objetivos diabólicos del futuro está el de crear vida por medios artificiales. La transformación de la humanidad en una obra del hombre y no en una creación de Dios. Si lo que dijo Câmara fue en base a conocimiento o no es imposible saber. Pero lo que sí se sabe es que en eso están trabajando.

Cuando el Papa Pablo VI dijo en 1963 que el humo de Satanás había penetrado la iglesia, lo dijo con causa. En el libro El Último Papa (también conocida como Casa Barrida), Malachi Martin, describe el ritual en que tuvo lugar la entronización de Lucifer en la Capilla de San Pablo dentro de la Ciudad del Vaticano, el 29 de junio de 1963. “El libro da una descripción de eclesiásticos de alto rango, haciendo juramentos firmados con su propia sangre, conspirando para destruir la Iglesia desde dentro. Cuenta la historia de un intento internacional organizado por parte de estos miembros del Vaticano e internacionalistas seculares para obligar a un Papa de la Iglesia Católica a abdicar, para que se pueda elegir un sucesor que cambie fundamentalmente la fe ortodoxa y establezca un Nuevo Orden Mundial.”

A menudo llamado el obispo rojo, Câmara se hizo influyente en América Latina y dentro de la iglesia después del Concilio Vaticano. Su objetivo no era simplemente ayudar a los pobres, sino convertir al mundo al marxismo. En 1968, se filtró a la prensa brasileña un documento del padre Joseph (José) Comblin, que proponía claramente un plan subversivo para desmantelar el Estado e instaurar una “dictadura del pueblo” de matriz comunista. En 1969, Câmara dijo, “El primer problema de la humanidad no es el choque entre Oriente y Occidente, sino entre el Norte y el Sur, es decir, entre el mundo desarrollado y el subdesarrollado.” En otras palabras, la ideología marxista ya se había abierto camino de Oriente a Occidente. La preocupación ahora era llevar del sur al norte, o sea, a los Estados Unidos.

En la década de 1950, el senador Joseph McCarthy llevó a cabo una investigación en busca de actividad subversiva y comunistas que creía que existían dentro del gobierno, los círculos académicos de élite y Hollywood, que duró varios años. Muchas carreras fueron destruidas, particularmente en Hollywood, porque ser comunista o incluso simpatizante seguía siendo inaceptable para el público estadounidense. Sin embargo, debido a sus tácticas agresivas y al hecho de que nunca pudo proporcionar pruebas de conducta subversiva, su reputación quedó manchada. Hasta el día de hoy se considera que fue una cacería de brujas, a pesar de que ahora queda claro que no estaba equivocado.

Hay que recordar que la Escuela de Frankfurt había infiltrado en el mundo académico. Los estudiantes universitarios de los años 60 se convirtieron en los profesores de los años 80 y, para entonces, la teoría crítica de la educación de Paulo Freire empezó a cobrar validez en las instituciones educativas. De Chardin, Câmara, y otros, fueron para la teología de la liberación lo que la Escuela de Frankfurt fue para el comunismo marxista. A principios de los años 70, la teología de la liberación comenzó a extenderse lentamente entre las religiones cristianas y en la sociedad en general. Pero hay otras dos personas, que por admisión propia fueron influenciados por Helder Câmara, que realmente marcaron la transformación de la sociedad a nivel mundial. Ellos son Klaus Schwab y el Papa Francisco.

Durante una entrevista, Klaus Schwab dijo: “Te doy un ejemplo que para mí probablemente fue un punto de inflexión en mi vida. Viajé a Brasil por primera vez [en 1972]. Allí conocí a un sacerdote que en ese tiempo era conocido como el sacerdote de los pobres. Su nombre era Dom Hélder Câmara”. Dos años después, invitó al hombre que ahora llama su padre espiritual a hablar en Davos, durante la cual Câmara, “hizo un llamado a una mayor responsabilidad social, distribución de la riqueza y una reevaluación de los falsos valores de una sociedad del desecho para lograr la prosperidad de todas las personas.” Fue ese evento el que lo convirtió en un hombre de influencia más allá de Brasil.

En cuanto al Papa Francisco, todo su papado parece un monumento al Obispo Rojo. Pero entre lo más notable fue el Sínodo del Amazonas. En 2019, se llevó a cabo una ceremonia para la Pachamama, una diosa pagana cuyo nombre significa madre tierra en la mitología inca. Al día siguiente, 40 obispos, incluido uno de los firmantes del pacto original, se reunieron en las Catacumbas. Igual que en la ocasión anterior, celebraron una misa temprana después de la cual firmaron un nuevo Pacto. Una vez más se comprometieron a convertir la iglesia en la iglesia de los pobres. Un año después, el mundo cayó bajo un hechizo de histeria colectiva y la subyugación de la humanidad al Nuevo Orden Mundial.

El Covid-19 fue la excusa perfecta para manipular a las personas para que renunciaran a su libertad, autonomía y derechos humanos por miedo a la muerte. Los medios de comunicación, las redes sociales, las escuelas, los gobiernos y las organizaciones no gubernamentales, fueron cómplices en exigir la vacunación universal. A lo largo de la historia humana, las personas podían recurrir a su fe en busca de consuelo, pero esta vez, las puertas de las iglesias estaban cerradas. Fue la oportunidad perfecta para que el Gran Reseteo entrara en pleno vigor y dar cumplimiento al Agenda 2030. Entre los mayores promotores de la vacuna estaban los dos discípulos del Marx en sotana.

En 2021, mientras iglesias y negocios estaban cerrados, miles de migrantes se dirigieron de sur a norte hacia Estados Unidos, que ya estaba en crisis. Sus calles se llenaron de jóvenes manifestantes que pedían justicia social, igualdad e inclusión, mientras saqueaban tiendas y destruían propiedad. Fue una revolución dirigida por marxistas estadounidenses. Sin embargo, aparentemente, incluso los marxistas son capitalistas de corazón porque varios de los líderes del movimiento se hicieron millonarios, comprando casas de lujo, mientras que los que protestaban se fueron en las mismas condiciones en que llegaron.

Entre la falta de producción y comercio por la plandemia, la destrucción a nivel nacional que costó miles de millones y la inmigración masiva, Estados Unidos se encuentra en una posición increíblemente precaria. Su presidente, que ha demostrado ser tan incompetente como es corrupto, parece decidido a destruir su propio país mientras que el pueblo liberal, que se encuentran atrapados en un estupor comunista, lo siguen alabando como un gran líder. Dicen que Câmara fue un visionario y un profeta. Si esto era lo que tenía en mente, uno se puede imaginar que estaría muy orgulloso.

Tomó más de 40 años de educación freireana para que el marxismo finalmente se arraigara en los Estados Unidos y mira lo que ha hecho por ellos. El marxismo ya había pasado del Oriente al Occidente, pero aun no del Sur al Norte. El Pacto de las Catacumbas original no fue aceptado dentro de la iglesia y prácticamente desapareció durante cincuenta años. Sin embargo, obviamente nunca fue olvidado. Se ha convertido en los 13 mandamientos de los sacerdotes que han abandonado su fe para alcanzar la Conciencia Cósmica. Ahora quieren hacer de Câmara un santo y rehabilitar a de Chardin y sus locas herejías.

En primer lugar, el propósito de la iglesia es guiar a las personas a la salvación y la vida eterna por medio de Jesucristo. No es la salvación de la Tierra por parte del hombre, ni mucho menos adorar a una deidad pagana para alcanzar la divinidad cósmica como co-creadores. Eso es un engaño del de la Nueva Era que no es más que el antiguo gnosticismo. El mismo engaño del Jardín del Edén, cuando la serpiente le dijo a Eva, “ustedes seréis como dioses.” Es, en esencia, un narcisismo diabólico, por lo cual el hombre cree que puede mejorar la obra de Dios. Pero la gente del Amazonas no tiene la culpa. Eso recae de lleno en la iglesia moderna de Francisco.

En ambas ocasiones los obispos celebraron una misa tras la cual el documento firmado decía: “buscaremos colaboradores en el ministerio para que seamos animadores según el Espíritu y no dominadores según el mundo; trataremos de hacernos lo más humanamente presentes y acogedores posibles; y estaremos abiertos a todos, independientemente de sus creencias”. Sólo Dios sabe qué tipo de misa celebraron ni a qué espíritu se referían, pero el culto a la Pachamama no es una buena señal. No vaya a ser que al rato quieran hacerle una ceremonia a Satanás porque es príncipe del mundo.

La primera Madre Tierra de la civilización antigua fue Gaia, la diosa de los griegos. Para los egipcios, fue Nut, madre de Isis y Osiris, y para los romanos, era Terra. La Pachamama de los Incas fue varios milenios después. De hecho, ni siquiera es indígena de Brasil sino de Perú. Desde un punto de vista cristiano, no tiene sentido que la iglesia monoteísta más grande del mundo celebre un símbolo del panteísmo. Sin embargo, si el objetivo es la unificación de todas las religiones del mundo, como proponen los adeptos de la Nueva Era, van por buen camino.

El sincretismo es la unificación de todas las religiones, lo cual es imposible. El cristianismo y el budismo, por ejemplo, tienen creencias totalmente opuestos. Una de las dos tendría que renunciar a sus creencias, y ese es el punto al que hay que llegar. El objetivo del Nuevo Orden Mundial no es unificar al mundo en su creencia en el Dios de la Biblia, Creador del universo, sino llevarlo hacia la renuncia total de esa creencia. Quien no quiere creer en Dios no está obligado a creer, pero cuando menos debe tener en cuenta que los que tienen control sobre el mundo sí creen. Nadie pelea en contra de un enemigo que no existe, ni trata de quitarle poder a quién no lo tiene.

Todo esto hace recordar dos frases en latín comúnmente asociadas con el Nuevo Orden Mundial. Uno es Solve Et Coagula, un principio de la alquimia, que significa disolver y reunir, y el otro es Ordo Ab Chao, del caos viene el orden. Esto es, disolver la fe del mundo en Cristo y la salvación, y hacer creer al hombre que puede salvarse a sí mismo, cuando en realidad lo que estaría haciendo es abrirse las puertas del infierno. Este es el engaño al que se ha resistido durante milenios. Sin embargo, lo que alguna vez fue claro para la mayoría de las personas, ahora ha sido oscurecido por teologías anti-bíblicas, la infiltración de antiguas religiones místicas y hombres que, muy probablemente, están al servicio del padre de la mentira.

Así es como fueron acaparando el mundo, a través de la educación, la economía y la religión. Todos profesando hipócritamente su deseo de liberar al hombre de su esclavitud cuando lo único que han hecho es encadenarlo sin siquiera la libertad de elegir por sí mismo lo que quiere creer, pensar o sentir. Son divisivos, manzanas de discordia, piedras de tropiezo, enemigos de la paz. Sobre todo, son enemigos de la fe del hombre en Dios. ¿Cómo no van a estar confundido los jóvenes si las escuelas ya no educan y las iglesias ya no los preparan para protegerse de las asechanzas del demonio?

¿Qué más tiene que pasar para que la gente entienda que lo que está pasando en el mundo no tiene nada que ver con el cambio climático, la inclusión, la diversidad o cualquiera de las mentiras que cuentan? La batalla no es ni jamás ha sido del hombre. Es una guerra espiritual que comenzó desde que Lucifer cayó como un rayo del cielo.

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